Historias que se atrevieron a cruzar el velo.

Una sombra blanca en La Primavera… La visita del Cadejo.

Por: El Guardian de los Relatos

Muchas historias o mitos alrededor de la figura del cadejo nos dicen que el cadejo blanco es el bueno y el cadejo negro el malo. Sin embargo, he conocido relatos en los que el cadejo blanco también suele provocar tragedias o desgracias. Luego de compartir con ustedes el primer encuentro que tuvo mi bisabuelo con este ser, quiero continuar narrando el resto de la historia. Porque se dice que, una vez que te lo encuentras en el camino, es posible que se cree algún tipo de vínculo con él… o que simplemente busque algo más de aquella persona a quien se le apareció en primera instancia.

Luego de aquella primera noche en que se encontró con el cadejo blanco, los encuentros comenzaron a hacerse recurrentes. Mi bisabuelo ya había perdido el miedo y se estaba acostumbrando a que su presencia lo acompañase en el camino hasta su hogar. El problema comenzó cuando la presencia del cadejo ya no se limitaba a aquellas veces que él llegaba tarde a casa, sino que empezó a rondar la vivienda donde vivía con su esposa, mi bisabuela.

Las noches en que mi bisabuelo descansaba en casa, el cadejo pasaba por la calle frente a esta. Algunos vecinos eran despertados por un silbido lejano, acompañado de los ladridos y llantos de los perros. Luego, escuchaban el sonido de pezuñas cruzando la calle. Más de algún curioso se asomaba por las rajaduras de ventanas o puertas —que en ese entonces eran de madera— y observaban a un perro blanco de gran tamaño que producía aquel sonido al pasar.

Los vecinos de La Primavera comenzaron a comentar lo que escuchaban y veían, aunque no sabían que era por mi bisabuelo. Pero una noche todo comenzó a empeorar. El cadejo ya no se limitaba a pasar por la calle: ingresaba al patio de la casa, rondaba por unos minutos alrededor de esta y luego desaparecía por el mismo camino por el que llegaba.

Muñeca, la perra que mi bisabuela consentía y por la que sentía un gran amor, empezó a ladrarle al cadejo cada vez que este ingresaba al patio. Un gruñido horrible —según describía mi bisabuela— la despertó varias veces en horas de la madrugada.

Una de esas noches, el cadejo se cansó tanto de los ladridos de la perrita que la agredió. Mi bisabuela se levantó alarmada por el llanto de Muñeca y los azotes que el cadejo le daba contra los tablones de la casa. Era tanta la fuerza que tenía, que según contaba ella, la casa temblaba cada vez que el cadejo tomaba a la perrita con sus fauces y la golpeaba contra la pared.

En su intento por defenderla, mi bisabuela tomó la escoba que estaba a su alcance, abrió la puerta y lo amenazó. El cadejo volteó hacia ella con un semblante amenazante, dominado por unos ojos de fuego, mostrando unas fauces que despedían una especie de humo y emitían un sonido parecido al de una tetera en ebullición.

La escena era de terror. Pero mi bisabuela, acostumbrada desde pequeña a presenciar este tipo de fenómenos paranormales, no se asustó. Cuando iba a salir de la casa para golpearlo con la escoba, mi bisabuelo intervino, cerrándole la puerta justo en el momento en que se escuchó un golpe enorme: el cadejo había intentado ingresar. No lo detuvo una barrera física, sino la ruda que mi bisabuela acostumbraba a colocar detrás de la puerta y en la ventana. La ruda aleja todo mal espíritu.

Luego de los regaños de mi bisabuelo por aquella acción temeraria, ambos presenciaron un silencio inquietante. Esperaron el amanecer para poder salir a revisar si la perrita se encontraba bien.
Lamentablemente, los primeros rayos de sol fueron empañados por la pérdida de Muñeca. Las heridas provocadas por el cadejo fueron severas, y ella no las resistió. Con el profundo dolor de su alma, mi bisabuela despidió a su perrita. Luego de visitar a una persona que le recomendó hacer una especie de ritual en casa y unos baños para mi bisabuelo, las apariciones y acosos del cadejo fueron cesando.

Pero su presencia dejó un mal recuerdo para la familia. Y si bien ellos ya no eran acosados por el cadejo, otras personas de La Primavera aseguraban haberlo visto en más de una ocasión… incluso, aseguraban haber visto al cadejo negro.

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